Sunday, January 4, 2009

MACHISTA Y VIVIDOR

Publicado en OH MAGAZINE en 19-1-08
Ya sean vividores o muy vivos, los hombres que tratan de aprovecharse de las mujeres siempre han existido en todo el mundo.

Estoy impresionada, sin embargo, de la nueva clase que se está gestando en nuestro país, de los innovadores estilos que se están utilizando y de la inimaginable cantidad de adeptos que dicho movimiento ha conquistado en los últimos años.

Comencé a percatarme de ello cuando salí en varias oportunidades a cenar con un pretendiente. No entendía como alguien que me hacía invitaciones constantes podía al mismo tiempo ser tan conservador como para siempre elegir el lugar de la cena y hasta tomarse la libertad de seleccionar mi plato y, a la vez, tan liberal como para permitirme demasiadas veces pagar la cuenta. Hasta graciosa me parecía su caballerosidad selectiva que le hacía ser él quien llamara al camarero y, con mi tarjeta por supuesto, hiciese el ademán del pago para causar buenas impresiones.

Mi sorpresa fue aún mayor cuando conocí a un joven agradable al cual decidí aceptarle una invitación a almorzar. Cuando el camarero pregunta qué queremos tomar, él, sin consultarme, pide la carta de vinos alegando saber que a mí me gusta el tinto. Me pide que elija un vino que fuese específicamente manchego y, aunque traté de disuadirlo porque las únicas opciones que había en el lugar tenían un costo muy elevado, insistió en su petición. Todo marchó perfecto, la conversación amena y la compañía encantadora, hasta que llegó la cuenta. Al instante el joven sacó de la chaqueta una calculadora y varios comprobantes de una tarjeta. Luego de complejos cálculos me dijo lo siguiente: “En mi cuenta quedan sólo dos mil pesos. El vino es caro así que este almuerzo se salió de mi presupuesto. Por tanto, como tú elegiste el vino, tú lo pagas y yo pago la comida”. Luego de eso, cuando yo creía que nada podría impactarme más, el descarado me dice: “Si no te vas a comer lo que te queda, ponlo para llevar que mi hermana tiene hambre”.

Por las experiencias previas ya no me extrañó tanto aquel que llamó a su madre para que fuese a pagar las botellas que con mucho alarde y derroche brindaba a mis amigos. Tampoco me pareció completamente inusual aquel que llegó al bar en donde estaba compartiendo con una amiga, pidió una botella de vodka, se tomó la mitad él sólo, hizo que en el bar guardaran la otra mitad con su nombre y luego, en aras de ser un defensor de una mal llamada liberación femenina, pretendió que mi amiga y yo pagásemos la mitad de todo. Debo admitir en cambio que aún no digiero bien cómo a aquel amigo al que yo previamente le había brindado tres o cuatro veces en un fin de semana, en la quinta ocasión dividió la cuenta de una forma tal que ni un agente de impuestos internos hubiese hecho cálculos impositivos tan exactos en tan poco tiempo.

Repudio indiscutiblemente estas actitudes mezquinas y desvergonzadas. No obstante, debo reconocer a los dominicanos que forman parte del grupo descrito una ventaja que los hace superiores al resto de los aprovechados y mantenidos del mundo, y es que siguen teniendo actitudes tercermundistas de dominación del hombre sobre la mujer y permisividad a los deslices masculinos y, a la vez, importan ciertas malas costumbres del primer mundo que los hacen demostrar una penosa realidad: se puede ser machista y a la vez ser vividor.

1 comment:

Ferzvladimir said...

Al leer este articulo y el anterior no pude evitar exclamar: Ay mi madre!!!.

Es una bajeza muy grande por parte de cualquier hombre invitar a cenar a una dama y pedirle al final de la cena que pague la cuenta o dividan los gastos. REPITO: es una bajeza.

Cuando el hombre invita a cenar una dama sea al lugar que sea caro o barato, debe de tratarla con todo el respeto y la amabilidad posible. abrirle la puerta del carro, retirarle la silla de la mesa para que se siente, pararse cuando llega a la mesa etc, etc,

Los gastos solo se dividen cuando hay una noviazgo de muchos años y por confianza y mutuo acuerdo, con planificacion y antes de llegar al lugar, se le informa a la novia que se esta corto de dinero, aun asi no seria muy atractivo hacerlo, pero se tiene mas tacto y respeto por la persona con la que se pretende salir.


el hombre tiene que ser hombre de verdad, aunque uno lleve a una novia, amiga o pretendiente a comerse un helado, no debe de permitir que haga el pago de lo que se va a consumir y mucho menos sacar un calculadora para sacar cuentas. que bajeza, que asco. si no tiene dinero no salga de su casa.

Cuando vivi en santo domingo vi de todo y no dudo que esto este pasando.