Thursday, January 15, 2009

¿CUMBRE PARA QUÉ?

Publicado en EL CARIBE en 15-1-09

El Gobierno ha convocado a los partidos para participar en una cumbre el próximo 28 de Enero con la presunta finalidad de abordar la coyuntura actual y los problemas económicos, políticos y sociales de nuestro país.

Resulta extraño que se pretenda una cumbre para lograr consenso entre distintas fuerzas sociales y políticas respecto a la difícil situación que vive y que espera la República Dominicana. Esto así, porque ya las autoridades han tomado, sin consultas y con muchos cuestionamientos, trascendentales decisiones que marcan el destino del país para los próximos años.

Un ejemplo de esto es el tema del presupuesto nacional, ya que el radio de acción de las instituciones públicas está siempre limitado a su disponibilidad de recursos. El presupuesto, a pesar de las quejas de legisladores que aseguran la inclusión de partidas presupuestarias para obras ya terminadas y otras irregularidades, ya fue aprobado. Por tanto, es poco lo que puede decidirse en una cumbre en que no se puede establecer una jerarquía de prioridades de gastos, proyectos e inversiones públicas porque ya está predeterminado por una decisión que no fue consensuada.

Se ha dicho que en la cumbre se ideará la estrategia nacional de desarrollo, sin embargo, la misma fue anunciada por el Presidente al inicio del presente periodo gubernamental y utilizada para justificar asignaciones presupuestarias. Por tal motivo, de poco sirve un debate de ideas respecto al diseño y la costura de un traje que ya está hecho a la medida de ciertos grupos e incluso siendo utilizado. Más bien debería el Gobierno asumir la responsabilidad de explicar el por qué de sus decisiones, especialmente aquellas relativas al presupuesto nacional, y detallar lo planes que ha elaborado para enfrentar los efectos de la ineludible crisis mundial.

Numerosas cumbres infértiles se han realizado en nuestro país sin otro resultado que poner en evidencia la forma en que muchas veces se mercadea el consenso. Si a una historia de fracasos en ese tema le sumamos la profunda desconfianza que genera un Gobierno que ha mentido tantas veces, es inevitable concluir esta convocatoria tiene muy poco sentido práctico.

La cumbre no servirá, como ninguna anterior ha servido, para resolver problema alguno de todos aquellos que enfrentan los dominicanos que ya están cansados de tantas decepciones.

Para lo que sí podría funcionar la cumbre es para entretener a la población y repartir las cuotas de responsabilidad respecto al obvio desorden que se avecina. Si los partidos políticos muerden el anzuelo y deciden participar en esta cumbre sin plantear antes ciertas condiciones y exigencias a sus organizadores, servirán a la larga como tontos útiles que habrían legitimado con su presencia los desaciertos futuros. Ojalá no se dejen manipular.

Sunday, January 11, 2009

MIMETISMO MODERNO

Publicado en OH MAGAZINE en el 2008

Hace dos semanas visité por primera vez una de las discotecas más populares del país y me produjo una gran sorpresa notar la capacidad de homogenización que existe en los dominicanos.

En la vestimenta, por ejemplo, la uniformidad de los asistentes era tal que superaba con creces la que existe en el vestuario utilizado por estudiantes de colegios. Las mujeres tenían exactamente el mismo vestido en diferentes colores y los hombres parecían haber comprado camisas similares en un mismo lugar.

La semejanza en los peinados y colores de pelo también llamó mi atención, ya que parecía que algún experto en moda dijo a los hombres que a todos les favorece el uso de gelatina mientras convenció a las mujeres de que el color de pelo para esta temporada es el negro, con lo que se pasó de tener un cuarto lleno de inusuales mulatas rubias, a tenerlo lleno de morenas de un muy poco natural negro azabache.

Los accesorios tampoco escaparon a esta escasez de originalidad. Los hombres comparaban entre ellos relojes tan parecidos que tenían que detallar sus funciones a fines de que las diferencias pudiesen justificar la comparación. En el caso de las mujeres, aún no me decido si me impactó más que utilizaren idénticos tacos de los que imposibilitan el baile o la impresión de que andaban con su clóset completo empacado en la cartera tipo maleta que todas utilizaban.

Lo peor de esta escena no fue el vestuario, el pelo o los accesorios, sino el comportamiento mimético que se había desarrollado en ese grupo de personas, las cuales llegaron al punto de copiarse unas a otras en ademanes, gestos y actitudes a un grado tal, que el tema central de una película allí bien podría ser la clonación.

Los bailes eran iguales. Las miradas “misteriosas” parecían ensayadas en conjunto y cualquier expresión banal se pensaba cuidadosamente para que fuese justo aquella predeterminada para la situación y similar a la expresada por otros miembros del grupo.

Una semana más tarde decidí volver para asegurarme que ese día no había alguna actividad especial que yo desconocía en que todas las personas debían parecerse. Tristemente, no sólo encontré exactamente el mismo panorama de la semana anterior, con la misma gente, la misma ropa y las mismas poses, sino que además noté que también los empleados del lugar se habían acoplado a la situación, puesto que el DJ ponía las mismas canciones en igual orden y los encargados de seguridad limitaban la entrada de la misma manera y en los mismos horarios.

Sentimientos encontrados produjo en mí la realidad descrita. Por un lado, una positiva impresión de que los dominicanos tenemos un potencial para la estandarización que podría ser encauzado a objetivos como la uniformidad en el comportamiento educado, respeto del orden, cumplimiento de las normas, entre otras cosas que nos garanticen un mejor y más organizado país. Por otro lado, la penosa conclusión de que dicho potencial es muchas veces utilizado por grupos para convertirse en esclavos de los complejos, borregos de las imposiciones, seguidores sin criterio de modas y tontos útiles de las mentes maliciosas y brillantes que llevan las riendas de la sociedad de consumo.

Thursday, January 8, 2009

INJUSTA PRISION

Publicado en EL CARIBE en 8-1-08
La terrible inseguridad que existe actualmente en el país impacta grandemente la cotidianidad de los dominicanos incluso en áreas que muchas veces pasan desapercibidas pero que igualmente afectan su calidad de vida.

Hace unos días noté que una vecina que acostumbraba a salir a caminar para ejercitarse, ahora lo hacía en el parqueo de su edificio. La curiosidad me hizo preguntarle por qué había restringido el área a una mucho más incómoda y me explicó el miedo que siente por los ya cotidianos hechos de violencia que están ocurriendo y cómo esto la ha llevado a tener que conformarse con menos espacio a cambio de la parcial protección que ofrecen unas rejas.

Me percaté de que se estaba convirtiendo esta lamentable situación en una tendencia cuando vi otras dos vecinas haciendo lo mismo en sus respectivos hogares. No obstante, me causó molestia y dolor tener que ver a mi propia madre trotando en el patio de mi casa porque, con sobradas razones, se siente insegura de salir.

Estas mujeres, que tristemente engrosan unas cifras ya muy altas, se levantan temprano a trabajar a pesar de que con gran parte de lo que producen se queda el Estado a manera de unos mal llamados “impuestos” que de ninguna forma son retribuidos. Ellas cuidan sus hogares a pesar de lo difícil que es sin energía eléctrica y con un combustible tan costoso. Hacen las compras del hogar a pesar que de cada vez el dinero que se gasta es más y la calidad de lo que se compra es menos. Educan a sus hijos aunque sea una carrera de obstáculos en medio de una sociedad corrompida que estimula los antivalores y desincentiva el cultivo de las virtudes. En general, la vida de estas cuasi heroínas es compleja y agotadora, y por tanto, deberían al menos poder llevar a cabo las cosas que les gustan libremente.

Sin embargo, dicha libertad, que constituye un derecho fundamental que debe ser garantizado por el Estado, es cercenada cada vez que alguien, como ellas, no puede salir de su casa ni siquiera a ejercitarse por temor a la creciente desprotección que muchos viven en la República Dominicana.

Lo peor es que los victimarios protagonistas de esta interminable ola de violencia y delincuencia que arropa el país, además de su condición, están sobreprotegidos por un código procesal penal aberrante que hace casi imposible que sean castigados. En cambio, las reales y potenciales víctimas se tienen que recluir en sus hogares, limitar sus actividades y convertirse en temerosos prisioneros que se amargan por la impotencia ante un statu quo que no presenta soluciones y politiqueras autoridades que no muestran una verdadera voluntad por encontrarlas.

Sunday, January 4, 2009

TIRAR PIEDRAS CON TECHO DE CRISTAL

Publicado en el periódico EL CARIBE en 18-12-08
Es sorprendente la gran capacidad que tienen algunos políticos para reclamar a otros, sin remordimientos y sin sentirse aludidos, por cosas que ellos mismos hacen o dejan de hacer.

En razón de la crisis financiera de los Estados Unidos, se han producido debates en distintos escenarios de América Latina para medir el impacto de la situación y, presuntamente, desarrollar propuestas de futuras soluciones. El más reciente evento producido en este sentido es la Cumbre de América Latina y El Caribe sobre Integración y Desarrollo, que reunió esta semana 33 Presidentes en Salvador de Bahía, Brasil.

El Presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, asistió a la Cumbre de Brasil y en su intervención, entre otras cosas, produjo algunas afirmaciones que han llamado la atención de los medios nacionales e internacionales. Dijo el Presidente Fernández que la crisis financiera actual es “una realidad que se le oculta a la humanidad”, habló de “crisis de valores” y entre otras cosas instó a los países latinoamericanos a decir y exigir la verdad sobre este problema.

Resulta curiosa, sin embargo, la manera en que pide sinceridad quien encabeza un Gobierno cuyos funcionarios del área económica han asegurado a los dominicanos, en contra de los pronósticos de grandes analistas de todo el mundo, que la economía en nuestro país “está blindada” y que lo peor de la crisis había pasado.

También es cuestionable que la exigencia de honestidad de quien tantas veces nos había prometido que la nueva reforma fiscal venidera no se produciría y que era un simple mito fabricado por la oposición política.

De igual forma, en algún lado se falló a la verdad cuando tres funcionarios daban versiones diferentes y contradictorias de lo que había ocurrido con lo que ha constituido uno de los más grandes escándalos en la historia de nuestro país, el controversial caso Sun Land.

Así, entre las nóminas CB, el alto costo de la vida, los salarios congelados, el Metro fuera de presupuesto, el mal manejado supuesto desagüe de las presas, el aumento de la delincuencia, la burla del “cuando sube, sube y cuando baja, baja” relativa al precio de los combustibles, los verdaderos autores de casos como la matanza de Paya, la crisis energética, el uso de los fondos de pensiones, el verdadero monto actual de la deuda externa, entre muchas otras cosas, resulta claro que los dominicanos deberían exigir la verdad a su Primer Mandatario antes de que éste salga a exigirla en foros internacionales.

De lo contrario, el país corre el riesgo de perder aún más credibilidad frente a la comunidad internacional que podrá notar, sin mucho esfuerzo, cómo se tiran piedras con techo de cristal.

APAGONES

Publicado en el periódico EL CARIBE en 13-11-08
Numerosas protestas y manifestaciones se han llevado a cabo en las últimas semanas en distintas comunidades de nuestro país en razón del malestar que provocan las constantes interrupciones del servicio de suministro de energía eléctrica.

Muertos y heridos por esta razón hacen cuestionar seriamente la capacidad gubernamental de resolver la dificultad y contener esta complicada situación. Por la misma razón, las expectativas de que se produzca por esto mismo un estallido social de grandes proporciones son muy altas en este momento.

Diversos sectores de la sociedad dominicana han hecho propuestas de peso al gobierno para tratar de trabajar una crisis que no es nueva pero que indiscutiblemente se ha agravado en la presente gestión. Entre ellos el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), por ejemplo, presentó recientemente un documento contentivo de ideas para la estabilización del sistema energético nacional.

Las autoridades gubernamentales, sin embargo, en lugar de ser receptivos ante las propuestas, han preferido seguir culpando al gobierno anterior, que terminó hace más de cuatro años, de éste y muchos otros problemas que castigan actualmente a la población dominicana.

El gobierno se declara insolvente para saldar una deuda de US$485 millones por compra de energía. Contrasta, la situación financiera que se presenta a los generadores, con intenciones del Poder Ejecutivo de granjearse recursos para llevar a cabo proyectos que están muy lejos de ser prioritarios para el país.

Ejemplos sobran, tales como la innecesaria segunda línea del Metro o incluso la iniciativa, ya aprobada en el Congreso, relativa a un acuerdo de préstamo suscrito con el Banco de Desenvolvimiento Económico y Social y la empresa aeronáutica brasileña Embraer para la compra de 8 aviones Súper Tucano por un monto 93.8 millones de dólares.

En este último ejemplo, dicho endeudamiento, además de encontrarse envuelto en un ambiente enrarecido con rumores de sobornos, enfrentamientos entre congresistas y protestas esporádicas, no es un asunto prioritario para el país y es, incluso, de dudosa eficacia en una verdadera lucha contra el narcotráfico.

Concomitantemente, ante la indiferencia de las autoridades a cargo de su solución, los “apagones” van imponiendo vergonzosas consecuencias en la vida, la economía, la educación y en toda la cotidianidad productiva social y personal de los ciudadanos de un país que se pretende “en desarrollo”.

Tal vez se trate de incapacidad, de falta de lucidez, claridad o voluntad. Tal vez, se trate de una cuestión de intereses. Pero si sopesamos la eficiencia gubernamental y congresual en obtener fondos para compra de aviones y la comparamos con la incompetencia para la solución de la crisis energética, las conclusiones pueden ser otras, con un carácter aún más deshonroso.

¿NUEVA OLA JUDICIAL?

Publicado en el periódico EL CARIBE en 25-9-08
En 1994 se realizó en nuestro país una reforma constitucional que tuvo entre sus principales objetivos lograr una mayor independencia e imparcialidad del Poder Judicial.

A pesar de las razones alegadas por quienes propugnaron por la reforma de 1994 respecto al saneamiento de la justicia dominicana, los resultados fueron radicalmente diferentes. Se creó un Consejo Nacional de la Magistratura compuesto por políticos, de esos que mercadean el consenso para designar a los jueces de la Suprema Corte de Justicia. Se otorgó a dicha Suprema, cabeza del Poder Judicial, mayores facultades y privilegios que la de órganos similares en cualquier otro país del mundo y, además, se diseñó una estructura de poder tan perfectamente vertical que, por un tema ostensible de subordinación, ni jueces ni abogados en ejercicio se atreven a contradecir opiniones o deseos de los magistrados de la SCJ.

No han bastado las onerosas inversiones en relaciones públicas para evitar el sentimiento generalizado de rechazo a un sistema judicial más caro y menos eficiente. Por consiguiente, ha sido interés de numerosos sectores introducir, en una reforma constitucional, modificaciones al capítulo sobre Poder Judicial para reparar los evidentes daños que la reforma de 1994, sumados a cuestionables interpretaciones de ciertas leyes, han causado a la impartición de justicia en la República Dominicana.

Sin embargo, las nuevas fórmulas en materia judicial sugeridas desde el Gobierno, lejos de resolver el problema, lo agravarían considerablemente.

En lo relativo a la necesidad de ampliar el Consejo de la Magistratura, por ejemplo, para atemperar su carácter político se ha hecho una propuesta que permitiría aún más incidencia a la actual cabeza del Poder menos controlado.

De 11 miembros que tendría el Consejo, 1 es el Presidente de la Suprema, 1 es juez de la misma, 3 son jueces de otras jurisdicciones (subordinados a la Suprema), 1 es un abogado del Colegio de Abogados, 1 es representante de facultades de Derecho y 1 es ex juez de la Suprema (los últimos 3, como abogados en ejercicio, no querrán contradicciones con la Suprema). Es decir, 7 de 11 miembros de un Consejo que tomaría decisiones por mayoría simple están directa o indirectamente vinculados o subordinados a la Suprema Corte de Justicia y su cabeza, lo que obviamente implica que ésta tendría control absoluto de las decisiones del Consejo.

Este tipo de detalles debe ser muy bien analizado antes de tocar nuestra Constitución para impedir que posibles buenas intenciones caigan en sacos rotos. Es imprescindible evitar que, peor que con un más de lo mismo, terminemos en ciertas áreas tan cruciales como la justicia con mayores perjuicios que los que hoy estamos experimentando.

EL FENOMENO BARACK OBAMA

Publicado en el periódico EL CARIBE en 06-11-08
A partir del 20 de Enero del 2009 Barack Obama inicia un desafiante camino al asumir la presidencia de los Estados Unidos.

La campaña electoral que precedió las recién pasadas elecciones norteamericanas contó con muchas circunstancias que la hicieron especial, tales como el origen del candidato que resultó ganador. De hecho, quizás lo que más se ha destacado es que se trata del primer Presidente negro en la historia de los Estados Unidos y, por consiguiente, los estadounidenses y el resto del mundo tienen por esto expectativas del cambio radical que ello puede significar en términos de discriminación racial a partir de este momento.

No obstante, hay además otras cosas que llaman la atención sobre este proceso y que podrían servir de ejemplo a políticos con aspiraciones en todo el mundo.

El discurso de Obama, su propuesta, su manera de hacer política y su forma de dirigirse a las personas es, sencillamente, diferente. Diferente no sólo para los parámetros de los Estados Unidos, sino, diferente a políticos de cualquier otro país.

Mientras en campaña los políticos prefieren mantenerse en una zona de seguridad, evitando cruzar ciertas líneas y siempre hablando de pobreza, delincuencia, inseguridad, desempleo, economía entre otros temas que crean la percepción de que todos y en todo momento dicen lo mismo, Barack Obama se atrevió a decir lo que nadie decía, a proponer lo que ningún otro osaba y a ser, en resumen, políticamente incorrecto.

Censuró el lobbysmo, sin importarle los intereses económicos de grandes corporaciones envueltos en ese tema por entender que a fin de cuentas convendría más a la gente. Rechazó las guerras, sin importarle los efectos que ello tendría para la carrera armamentista y priorizando ante todo la vida de los soldados y sus familias. Entre tantas otras cosas, se le notaba que hablaba de corazón y nunca tuvo que utilizar música de la World Wrestling Federation para entrar en un escenario emanando triunfo y liderazgo.

Cuando se supo ganador, no leyó ochenta páginas cargadas de trilladas frases demagógicas, promesas irrealizables y nombramientos interesados. Le bastó con cinco páginas que reflejan sinceridad, que agradecen a su familia, que reconocen los méritos del adversario en la contienda electoral y que, ante todo, priorizan al individuo y lo hacen protagonista del discurso.

A partir de este momento lo que toca es esperar que el nuevo Presidente electo de los Estados Unidos llene las expectativas generadas y cumpla con las cosas a las que se comprometió. Sin embargo, ya es un fenómeno político digno de estudio y, ojala, la campaña que llevó al triunfo a Obama marque el inicio mundial de una nueva forma de hacer política.

DELINCUENCIA EXPANDIDA

Publicado en el periódico EL CARIBE en 16-10-08
Se ha hecho costumbre para los lectores de periódicos ver en los últimos años la lamentable y recurrente noticia de que “las muertes violentas registran un incremento”.

En esta semana, hemos confirmado por la prensa, otra vez, la percepción generalizada de que cada día que pasa nuestro país se torna más inseguro.

No importa cuánta exposición mediática tenga el Consejo de Seguridad Democrática o cuánto se gaste en lanzar y relanzar el plan “Barrio Seguro”, todo lo que ha sido presuntamente diseñado por el Gobierno para contener la delincuencia en nuestro país evidentemente ha fracasado.

No ha servido el patrullaje conjunto de policías y militares. De hecho, sus decisiones de cómo hacer las pesquisas y a quiénes revisar basadas en parámetros incomprensibles y criterios que escapan de la lógica, lo único que han logrado es abrir más la herida de una población resentida porque quienes están llamados a protegerla parecen ni saberlo.

Tampoco ha funcionado la medida de restricción de consumo de bebidas alcohólicas y horas de establecimientos nocturnos. Si bien esto es una excelente idea para evitar tragedias como algunos accidentes de tránsito o muertes por intoxicación alcohólica, lo cierto es que no ha sido muy útil para evitar una criminalidad que no tiene horarios y, además, la regla ha sufrido tantas excepciones que en gran medida ha sido desnaturalizada.

A pesar de que la reacción automática de las autoridades es negar el problema y tratar de tomarnos por tontos al decirnos que estamos equivocados cuando afirmamos que se ha vuelto insoportable la sensación de inseguridad, hay quienes desde el Ministerio Público han tenido que admitirlo. Tal es el caso del fiscal Perfecto Acosta, quien recientemente reconoció el aumento de la violencia y la criminalidad.

Esto, sin embargo, no ha incidido para que desde el Poder Ejecutivo se haga un análisis más serio del tema.

En lugar de seguir, por ejemplo, con el discurso desde hace décadas sobre pobreza, estudiar mejor un Código Procesal Penal que hace sencillo a los delincuentes salir de las cárceles y muy difícil que lleguen a estas. Un Código que obvia la reincidencia, protege al victimario y complejiza los procedimientos para las víctimas.

En vez de culpar el consumo de drogas o repetir el trillado tema de la educación y la prevención, sería más útil evaluar con reglas claras un sistema judicial lento, ineficaz, caro y que ha fallado en su rol fundamental de impartir justicia.

Quizás, si se toman decisiones sin tintes demagógicos o electoreros, priorizando ante todo la seguridad de las personas, podríamos comenzar a ver cambios positivos en una de las situaciones más graves que afecta a la República Dominicana.

N.R.D.A.

Publicado en el periódico EL CARIBE en 20-11-08
Desde hace mucho tiempo, ha cautivado la atención de los medios la forma en que ciertos lugares de entretenimiento se reservan el derecho de admisión, por entender que ello conlleva una presunta violación a la igualdad.

Con frecuencia se realizan reportajes, artículos y hasta manifestaciones para protestar contra la política de bares y discotecas de impedir la entrada a algunas personas sin un criterio claro. La queja envuelta en la protesta es una supuesta discriminación y con ello un atentado al Derecho a la Igualdad.

No siempre, sin embargo, se ha enfocado el tema con rigor jurídico. Por ejemplo, resulta interesante tratar lo relativo a la discriminación o los privilegios, pero también sería prudente enfocar lo relativo a los derechos que derivan de la propiedad privada o al hecho de que bailar en un club o consumir alcohol no son servicios públicos, básicos ni imprescindibles.

Lo anterior contrasta con una situación alarmante y de clara violación a la igualdad que afecta un servicio fundamental, que proviene desde el mismo Estado pero que nunca ha despertado el interés de los medios ni de los que se han dedicado a hablar del tema de las discotecas. Se trata de la discriminación que se produce en los palacios de justicia al prohibir la entrada a ciertas personas por su vestimenta, restringiendo con ello su acceso a la justicia.

Lamentablemente, la mayoría de los dominicanos son pobres. Peor todavía, una gran parte vive en una situación de pobreza tan extrema, que a veces no tiene idea si podrá comer en los próximos días y menos aún la posibilidad de comprar ropa.

No obstante, todos los días se impide entrada a los tribunales del país a personas que llegan en tenis, sandalias, hombros descubiertos o quizás un pantalón a media pierna, independientemente de la alta probabilidad de que esa sea la única ropa que esas personas tienen y por su posición económica no tienen alternativas ante esta situación.

Es decir, a pesar de que el acceso a la justicia y la gratuidad judicial están garantizados para todos los dominicanos por la Constitución sin hacer excepciones, agentes de seguridad en los tribunales, fundamentados en órdenes superiores que vienen de la misma cabeza del Poder Judicial, cercenan estos derechos sin prurito. Se produce entonces una discriminación por posición económica y con ello, por tanto, una indiscutible violación al valor, principio y Derecho Fundamental que constituye la Igualdad.

Ojala que en lugar de perder tiempo en un tema tan superficial como quién entra o no a una discoteca, se dedique atención a esta situación tan penosa que está impidiendo a diario que muchos dominicanos puedan acceder a la justicia. Sería de gran ayuda para el bienestar colectivo.

COMBUSTIBLES BARATOS

Publicado en el periódico EL CARIBE en 18-9-08
Recientemente se han producido importantes cambios tendentes a la baja en el precio internacional del petróleo.

Si creemos la promesa gubernamental de que cuando el petróleo sube, los combustibles suben de precio en el mercado interno y, cuando el petróleo baja, el precio de nuestros combustibles de igual forma debe bajar, entonces debemos celebrar por anticipado la grata noticia de que en unos días el costo de los combustibles en la República Dominicana bajará de forma drástica.

En el pasado mes de Julio el precio del barril del petróleo alcanzó cifras máximas históricas. De manera específica, el precio del barril del crudo en la Bolsa Mercantil de Nueva York se colocó en US$147.27. Ahora, se encuentra a menos de US$92.00, lo que significa una reducción de cerca de un 38% desde su precio más alto.

No obstante esa gran disminución de US$55.00 en el precio del barril del petróleo desde Julio, hasta el momento y desde la misma fecha, los combustibles dominicanos no han experimentado reducciones importantes. De hecho, el Gas Licuado de Petróleo ha sufrido algunas alzas en las últimas semanas y el galón de gasolina regular apenas ha bajado RD$9.00, lo que es en dólares 25 centavos, lo que a su vez constituye el 0.45% de los US$55.00 menos que cuesta hoy el barril del crudo.

Resulta difícil justificar que los combustibles en nuestro país no hayan bajado de precio de forma radical. Incluso si tomamos en cuenta otras variables como la tasa de cambio, por ejemplo, notamos que las variaciones no han sido lo suficientemente significativas como para que tengan un impacto en el costo de los combustibles, ya que en los últimos meses la depreciación del peso ha sido de apenas 1.6%.

Extrañamente, las asociaciones sindicales que con frecuencia se hacen sentir con huelgas y protestas relativas al tema de los combustibles y los propios márgenes de ganancia de los grupos a los que muchos de sus miembros pertenecen, no han sido tan diligentes para defender al consumidor dominicano de estos abusivos excesos.

A pesar de lo todo lo anterior, si asumimos que lo que ha habido es un retraso en el cumplimiento de la promesa del Gobierno, así como de la Ley de Hidrocarburos, debemos regocijarnos de que en poco tiempo gastaremos mucho menos dinero en combustibles y tendremos algo más para gastar en caros alimentos, caros medicamentos, cara energía eléctrica, entre otros onerosos bienes y servicios básicos. Bien nos han dicho desde la Secretaría de Industria y Comercio, “cuando sube, sube”…¿Y cuando baja?

POR LOS ANIMALES

Publicado en el periódico EL CARIBE en 09-10-08
El pasado 5 de Octubre, en un periódico de circulación nacional, fue publicado un mensaje de Danilo Arzeno dirigido a Juan Luis Guerra contentivo de una inusual pero importantísima solicitud.

La petición que el señor Arzeno hizo al artista fue la siguiente: “Los animales maltratados y golpeados de manera abusiva y despiadada (como los perros y los caballos que arrastran pesadas carretas) no pueden hablar, no se pueden quejar. Por favor, ¡Habla con música por ellos!”.

Aunque deficiente, en nuestro país existe una ley vigente contra el maltrato animal No. 1268 de 1946. No obstante, la indiferencia de las autoridades ha contribuido a una falta de sensibilidad ante el dolor ajeno y con ello ha dado lugar a que el abuso de seres más indefensos que casi todos los humanos se haya convertido en práctica odiosa.

La gente parece estar tan acostumbrada a desgarradoras escenas de dolor animal, que pocos reaccionan cuando ven caballos heridos y obligados a transportar cargas pesadas con sed, hambre y recibiendo una sinfonía de golpes. Tampoco parece sorprender ver tantos animales amarrados casi asfixiándose bajo el sol o la cantidad inusitada de cadáveres de perros y gatos en calles del país como consecuencia de acciones despiadadas.

El tema ni por demagogia es tratado en discursos gubernamentales y, las pocas autoridades que han mostrado algo de interés, como el Ayuntamiento del Distrito Nacional cuando comenzó el año pasado a recoger algunos caballos, olvidan rápidamente sus presuntas buenas intenciones.

A los legisladores tampoco parece importarles. Desde hace tiempo, instituciones como el Patronato de los Animales (PADELA) y la Sociedad Dominicana para la Prevención de la Crueldad a los Animales (SODOPRECA) han invertido esfuerzo y dinero en la redacción y difusión de un moderno y muy completo Anteproyecto de Ley Contra el Maltrato Animal que ha sido, simplemente, ignorado.

De todas maneras, es imprescindible insistir. Ojala Juan Luis Guerra responda a lo requerido por Daniel Arzeno en beneficio de una sociedad en la que ciertas actitudes no sólo avergüenzan sino que revelan una profunda ignorancia. Ojala nuestro Presidente dicte un decreto que prohíba la venta de productos en carretas arrastradas por caballos en las ciudades. Ojala nuestros congresistas aprueben una ley que reconozca el principio básico de que todos los seres vivos tienen derecho a la vida y, en tal sentido, consagre el respeto a la vida en todas sus formas y el rechazo y castigo a las conductas violentas, de explotación y asesinato innecesario, y los tratamientos crueles y degradantes hacia los animales.

Ante constantes promesas gubernamentales de progreso, lograr lo requerido sería una señal de coherencia por lo que significaría en términos de desarrollo, modernismo y humanidad, ineludibles en pleno siglo XXI.

INNECESARIOS FUNCIONARIOS

Publicado en el periódico EL CARIBE en 11-9-08
Ha llamado la atención la reciente designación de 11 subsecretarios en la Secretaría de la Juventud, cifra que contrasta con los 4 que establece para esa cartera el artículo 48 de la Ley General de Juventud.

A pesar de que el tema de los nuevos subsecretarios se discute en estos días por los últimos nombramientos en oficinas públicas, la discordancia entre la cantidad de subsecretarios designados en una Secretaría de Estado y la cantidad que debe existir en dicha Secretaría de acuerdo a la ley que la crea, lejos de ser nueva, es común en la República Dominicana.

Es debatible que se necesite un subsecretario adicional para trabajos específicos en una Secretaría creada hace décadas y cuya legislación no prevé funciones que con el tiempo se han hecho imprescindible. No obstante, si bien el argumento en cualquier caso es cuestionable en un sistema con tantas cargas económicas sobre sus habitantes, no resiste el análisis en Secretarías de reciente creación y constituye un absurdo en Secretarías con menos de 2 años de existencia y titulares que siguen aún estrenando funciones.

Llama la atención, por ejemplo, 10 subsecretarios en la Secretaría de Hacienda al margen de lo que la Ley no. 494-06 de Organización de la Secretaría especifica, en su artículo 4, sobre los 3 subsecretarios que laborarían en dicha entidad.

Algo parecido ocurre en la Secretaría de Medio Ambiente, donde hay 8 subsecretarios aunque la Ley no. 64-00 sólo crea 5 en su artículo 20.

Hay que resaltar los 7 subsecretarios de la Secretaría de Cultura pues la norma que la crea, Ley no. 41-00, hace referencia en su artículo 17 a “los tres subsecretarios de Estado de la cartera”, y por supuesto sorprenden los 7 subsecretarios de la novedosa Secretaría de Economía, ya que la Ley no. 496-06, norma que crea dicho órgano, establece en su artículo 9 que sólo 3 subsecretarios conformarán la Secretaría.

Lo peor no es siquiera la cuestión legal o el divorcio con el discurso gubernamental de austeridad, sino que, los sueldos de estos y otros tantos innecesarios funcionarios se pagan con el dinero que sale de los bolsillos de personas que pagan impuestos sin ver una justa retroalimentación.

Por si fuera poco, con inusitada frecuencia se realizan reformas fiscales que incrementan el peso de una ya muy onerosa tributación, siempre con el argumento de que los ahorros de las arcas nacionales no son suficientes para resolver los problemas básicos del país. Ojala cuando se realice la próxima reforma fiscal y se pretenda justificar de esa manera, se tengan presentes los altos costos que tiene para el Estado y sus contribuyentes esta ineficaz hipertrofia estatal.

UN SELECTIVO DERECHO A MATAR

Publicado en el periódico EL CARIBE en 30-10-08
Algunas iniciativas legislativas controversiales hacen a los dominicanos dudar respecto a la coherencia en el discurso de ciertos congresistas llamados por su función a representarlos.

En el 2007 fue introducido en la Cámara de Diputados un cuestionable proyecto de Ley de Interceptación Aérea y Marítima que propone el hundimiento de embarcaciones y el derribo de aviones que circulen en territorio dominicano sin autorización, como parte en principio del plan de lucha contra el narcotráfico.

Esto significaría la destrucción de naves en las que hay al menos una persona dentro, lo que implica lógicamente la decisión de matar a ese o esos ocupantes sin un juicio previo y sin la posibilidad de una defensa.

Es decir que, mientras en el país se ha planteado en ocasiones la posibilidad de modificar la legislación penal para instaurar entre las sanciones la pena de muerte y en dicho debate siempre ha ganado la postura contraria, unos congresistas pretenden legalizar la muerte expedita de seres humanos que ni siquiera tendrían el derecho, en este retorcido esquema, a ser juzgados.

El proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados, perimió en el Senado y posteriormente fue reintroducido en la Cámara, donde espera por una segunda lectura luego de haber recibido el voto favorable en la primera. A pesar de esto, el proyecto ha sido rechazado por comunicadores, juristas, un grupo de legisladores conscientes y hasta las autoridades norteamericanas han enviado al país cartas contentivas de amenazas por el tema.

La aprobación del desafortunado proyecto de ninguna manera debería ser considerada por los legisladores, pero no por presiones internacionales como la advertencia norteamericana de eliminar una mal llamada cooperación o una presunta asistencia al país, sino por las indiscutibles violaciones de Derechos Humanos que se pretende legitimar.

El proyecto confiere un discrecional poder de decisión sobre la vida de otros a miembros de ineficaces instituciones que se traduce en una de las mayores injusticias propuestas en los últimos años, toda vez que nadie ha podido dar una respuesta satisfactoria a las preguntas ¿Qué reciedumbre moral ha demostrado la autoridad dominicana para decidir quién merece morir? ¿Qué garantías tiene la gente de que la decisión del derribo de un avión se tomará basada, únicamente, en razones objetivas y al margen de intereses personales o intereses políticos? ¿Por qué se debe regalar la facultad de jugar con el fundamental Derecho a la vida a representantes de un sistema que se ha probado demasiadas veces corrompido y deficiente?

La lucha contra el narcotráfico únicamente sería efectiva si hubiese voluntad política. Mientras, propuestas como ésta sólo lograrían otros fines y no siempre en beneficio del interés colectivo.

HONORABLES MAGISTRADOS

Publicado en el periódico EL CARIBE en 11-12-08
Muchas veces las formalidades que impone el derecho a los abogados implican el uso de calificativos dirigidos a los jueces que en la mayoría de los casos les quedan demasiado grandes.

Llevé un caso ante la justicia que me confirmó mis aprehensiones y las fuertes críticas que por años he dirigido al sistema judicial.

Abuso de poder, absoluta falta de independencia y una creciente cantidad de lujos como osos decorativos importados, escritorios de medio millón de pesos, pisos de mármol, entre muchos otros engrosan las profundas deficiencias e inequidades de uno de los peores sistemas de justicia del mundo.

En ese escenario, no estoy clara en qué es lo que más abunda, si jueces que toman decisiones basadas en conveniencias personales o jueces ineptos que toman decisiones basadas en su ignorancia. De todas formas, el resultado es el mismo: una justicia injusta, una sentencia viciada y, en muchos casos, una víctima nueva vez victimizada.

Lo que es más común es la incapacidad para tomar sin temores decisiones que afecten grandes intereses. En ese orden, se ha hecho habitual el empleo retorcido de tecnicismos procesales como bajaderos para evitar siquiera decidir el fondo de los casos.

No existe en el país la independencia necesaria para que los actores del poder judicial fijen posiciones justas si las mismas generan enemistades con sectores influyentes. Y es que para tomar decisiones sin importar cuáles poderosos se sientan lesionados, hay que tener mucha responsabilidad y, penosamente, esa es una característica que ya no se encuentra en los palacios de justicia. Más bien, lo que hay son salas de audiencia presididas por malas copias de Poncio Pilatos.

A esos, a quienes las circunstancias me forzan a llamarles honorables, quiero recordarles que el papel de la justicia debe ser trazar la línea para evitar atropellos y, quiero reiterarles lo que ya en estrados he dicho: que deseo equivocarme cuando digo que el sistema está dañado, que quiero ser sorprendida por una expectativa para mi generación, por un ejemplo para jóvenes que aún conservan intactos sus ideales. Lo lamentable es que la práctica en los tribunales fortalece la certeza de que por ahora no será así.

Algo positivo, sin embargo, ocurre. Y es que la sociedad que por mucho tiempo estuvo anestesiada ya está despertando. La gente expresa su desconfianza en el sistema judicial, rechaza sus vicios y poco a poco está comenzando a señalar con dedo acusador a sus protagonistas. Por tanto, de seguir los espectadores gestando ideas para tratar de involucrarse en un verdadero cambio, que se preparen los honorables, que quizás las ventas en ese mercado de inmoralidades muy pronto sean desenmascaradas.

MEDIDAS SELECTIVAS

Publicado en el periódico EL CARIBE en 27-11-08
Cuando hace un tiempo el Gobierno decidió dictar medidas de límite de horario de ciertos establecimientos y expendio de bebidas alcohólicas, opiniones divididas surgieron sobre el tema.

Muchas personas se quejaban de que esto constituía un exceso por parte de las autoridades porque implicaba un control abusivo, tanto de la actividad comercial de los dueños de bares, restaurantes, colmados y discotecas, como de la vida privada de los que eligen asistir a estos lugares.

También, desde el punto de visto jurídico, algunos abogados alegaron que dichas medidas comprendían un atentado a ciertos Derechos Fundamentales como la libertad de tránsito o la libertad de empresa.

Por otro lado, otras personas pensaron en aquél momento que lo dispuesto podría resolver grandes problemas sociales y que, si bien su efectividad respecto a una delincuencia que no sabe de horas podía ponerse en cuestionamiento, lo cierto es que tendría un impacto positivo en otras áreas de importancia como la prevención de accidentes de tránsito o incluso la unión de las familias.

Incluso desde el punto de vista del Derecho había una justificación lógica fundamentada en la Convención Americana de Derechos Humanos. Dicha norma establece la posibilidad de limitar el ejercicio de ciertos Derechos Fundamentales, exceptuando el Derecho a la vida, siempre que ello sea para garantizar el fundamental Derecho a la Seguridad y, la seguridad fue la razón esbozada para la creación de las medidas en cuestión.

No obstante, en los últimos meses se han visto tantas excepciones a esta regla que se han desnaturalizado sus objetivos y han perdido sentido los argumentos de quienes la defendían.

Por ejemplo, ya es usual ver cómo en algunos establecimientos hay colocados en la puerta letreros oficiales que indican que fueron autorizados a permanecer abiertos, o vendiendo bebidas alcohólicas hasta más tarde otros tantos. De igual forma, existen lugares que tiene autorizados un día al mes, y los que tienen más suerte, un día a la semana para no cerrar sus puertas hasta que así los dispongan sus propietarios.

Ahora que llega la Navidad, la Secretaría de Interior y Policía publica un aviso para dejar sin efecto las medidas entre el 22 de Diciembre y el 1 de Enero. Esto destruye el argumento de que estas disposiciones se hacen para evitar excesos en el consumo de alcohol o accidentes automovilísticos, toda vez que es justamente esa parte del mes de Diciembre en que, según estadísticas anuales, más ocurren estos casos.

La justificación de lo anterior, extrañamente, es imposible encontrarla en razones de trascendencia social, de interés colectivo o en instrumentos jurídicos. Más bien, se fundamenta en razones netamente comerciales y de interés privado.

YAQUI

Publicado en el periódico EL CARIBE en 04-12-08
Es motivo de consternación para los dominicanos el delicado estado de salud del comunicador más preparado, respetuoso del público y comprometido con la enseñanza que ha tenido el país.

Yaqui Núñez del Risco es un ejemplo de trabajo y entrega. Sus constantes investigaciones lo han conducido a hacer comunicación inteligente que aporta y enriquece a su audiencia. Al mismo tiempo, su vocación de servicio y empeño en colaborar con una mejor formación de futuros comunicadores lo han convertido en una verdadera escuela de comunicación.

Se ha esforzado por hacer televisión y radio de una manera diferente, más completa y profunda en los contenidos, más profesional y con mayores estímulos a los comunicadores para que “amueblen su cerebro” e “improvisen las palabras, no las ideas”.

Sin segundas intenciones, sin mezquindades, en absolutas manifestaciones de humildad y desprendimiento, ha enseñado y ayudado desinteresadamente a tanta gente, que resulta más pertinente llamarle maestro que comunicador.

No obstante tener tantas condiciones que lo llevaron a la cima del éxito personal, se detuvo varias veces en el trayecto para tender una mano solidaria a jóvenes principiantes en la comunicación que, gracias a su sabia orientación, hoy son personas de prestigio y reconocimiento en el medio televisivo y radial.

Sus firmes pasos en la comunicación han trazado un digno camino que muchos han seguido y, gracias a esto, se ha logrado un creciente progreso y una mayo elegancia en tan importante ámbito laboral en nuestro país.

Es poseedor de una incalculable riqueza como persona noble, compasiva, risueña y accesible que lo ha convertido en uno de los comunicadores más queridos y destacados de nuestra sociedad y le ha llevado a ganar fama y estima en muchos otros países del mundo. Por esto y muchas cosas más, estará Yaqui en la atención y las oraciones de los dominicanos que sufren su situación actual y que esperan que se mejore pronto.

En términos más personales, es para mí causa de dolor y honda tristeza la enfermedad de quien ha sido mi guía y modelo a seguir en la comunicación. A Yaqui, que me abrió las puertas para entrar a la televisión y me ayudó a descubrir mi pasión por los medios, lo aprecio y admiro grandemente por la alta calidad del trabajo que realiza y ha realizado, pero más aún, por su inconmensurable valor como ser humano.

La televisión y la radio en la República Dominicana son mejores gracias a Yaqui Núñez del Risco. Espero y deseo, al igual que todos lo que conocen a Yaqui, su rápida y absoluta recuperación y su inmediato regreso a los medios que tanto lo necesitan y tanto pierden con su ausencia temporal.

COMPETENCIAS AMAÑADAS

Ellos estaban muy entusiasmados el día del evento. No se sentían cansados a pesar de tantas horas de intensa preparación y no habían perdido las ilusiones a pesar de haber recibido consejos de aquellos allegados a los que la experiencia nos ha hecho perder la fe en las competencias, desconfiar de los discursos sobre imparcialidad y dudar de la bondad humana.

Llegaron al salón emocionados, convencidos del excelente papel que desempeñarían y complacidos de que su trabajo sería apreciado. Nunca hubiesen imaginado que sus esfuerzos y gastos por lucir bien, por llenar el evento de gente vendiendo cuotas de taquillas exigidas por los organizadores, por superar las expectativas en términos de calidad, serían parte de un plan predeterminado para beneficiar a terceros cuya única ventaja sobre el resto de los competidores era su vínculo previo con miembros del jurado.

Como estaban en el camerino, no pudieron darse cuenta cuando varios de los evaluadores se pararon a cantar y bailar la música de los aún no anunciados ganadores, a pesar de tratarse de canciones que nunca se habían divulgado públicamente. Tampoco se percataron de la cantidad de alcohol que estos jueces estaban ingiriendo, pues asumían que cumplirían las reglas de un evento familiar que, en teoría, prohíbe los vicios en el marco de la actividad. Peor aún, ni siquiera sospecharon cuando los jueces abandonaron sus puestos, antes de que el grupo que privilegiarían terminase su espectáculo, yendo a esperarlos tras bastidores para decirles: “ya, ya olvídense de todo que ya rompieron”.

Ya muchos habíamos confirmado que se trataba de la historia de un premio prometido, pero ellos, como en crónica tipo Santiago Nasar, quedaron genuinamente sorprendidos cuando finalmente anunciaron el grupo ganador.

No esperábamos, sin embargo, ni ellos ni nosotros, que se produjese tan rápido una confirmación pública del vergonzoso comportamiento de varios de esos jueces. Todos quedamos impactados cuando un juez, en plena tarima, arremetió a golpes contra uno de los jovencitos competidores como reacción a un comentario inocente e insignificante que el mismo hizo sobre el evento.

Tampoco en ese momento sabíamos que algunos miembros del jurado habían participado en el proceso de preparación y de ensayo de la banda que determinaron ganadora y que, además, habían llegado el día del evento diciendo a los demás que esa era la mejor agrupación y que tenía que ganar, independientemente de que no habían escuchado a las contrincantes.

Lamentablemente, unos aprendieron una lección y otros confirmamos una vez más algo que conocíamos desde hace tiempo pero que siempre hemos querido que sea diferente: en nuestro país los concursos son amañados y el peso del amarre y el compadreo siempre es superior al del talento y la formación.

Ojalá ellos, los utilizados, no se queden callados, denuncien los atropellos y no sean indiferentes ante la injusticia, pues tal como dijo una vez Edmund Burke: “para que triunfe el mal sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.

EL NOVIO DE MI NOVIO

Publicado en OH MAGAZINE en 12-4-08
Era un verdadero caballero y me trataba con una cortesía inusual en mis esquemas conocidos.

Siempre estaba pendiente de las pequeñas cosas, de los detalles hasta en la decoración de los finos lugares a los que me llevaba a cenar, por tanto, deduje que era un hombre muy observador.

Nunca me miró con ojos lascivos o que mostrasen siquiera algún interés en mi apariencia física, por lo que asumí que, además de ser sumamente respetuoso, era una persona sensible y profunda que no se detenía en superficialidades porque fundamentaba nuestra relación en valorar los aspectos de fondo y la belleza interior.

En numerosas ocasiones me acompañaba a las tiendas de ropa y accesorios y, en lugar de quejarse como hace la mayoría de los hombres cuando son forzados a involucrarse en esta faena, disfrutaba esos momentos conmigo, me hacía el rato muy agradable y hasta me daba importantes consejos de moda internacional, lo que me hacía pensar que era tan culto que tenía muchos conocimientos actuales sobre temas diversos.

El día que me llamaron, al verlo salir de un club nocturno que era frecuentado fundamentalmente por personas con inclinación homosexual, no sentí preocupación alguna, ya que estaba convencida de que esto era sólo una muestra más de que mi pareja era una persona dotada de tanta seguridad, que bajo ningún concepto se dejaría sugestionar por estereotipos o estigmas sociales.

Tampoco me atormentó enterarme que sus dos mejores amigos habían declarado públicamente su homosexualidad, pues pensaba que ello era una evidencia de su personalidad abierta y liberal, de tal inteligencia, que lograba imponer esas virtudes aún viviendo en una sociedad en la que existe un arraigado machismo malentendido.

Al cabo de unos meses, cuando la relación se deterioró por discusiones frecuentes y conflictos de rutina, asumí sin cuestionamientos el discurso de la “incompatibilidad de caracteres” como causal de la ruptura y, con la tristeza del que termina algo simpático pero sin el dolor del que termina un noviazgo apasionado, decidí seguir mi camino.

Recientemente, un joven se acercó a una mesa en la que yo almorzaba, a saludar a una de mis amigas. Ella lo presentó a los demás y él, deteniendo su mirada en mí, dijo: “a ella la conozco”. Su comentario me sorprendió bastante pues estaba segura de que nunca lo había visto. Sin embargo, las cosas comenzaron a aclararse cuando él dijo: “pero ella en realidad no me conoce a mí, lo que pasa es que compartimos algo durante un tiempo, más bien alguien….” Nos acompañó en la mesa, nos pasamos la tarde en el restaurante y luego de varias horas, algunos tragos y una larga y amena conversación, entendí lo que ya muchas personas sabían: el joven que conocí fue, durante los meses que duró mi relación con aquél hombre espectacular, ¡el novio de mi novio!

¿HACEMOS O NO UN TRATO?

Publicado en OH MAGAZINE en 29-3-08
Me sorprendió bastante cuando me enteré que el mejor amigo de mi primo lo había traicionado y hoy era su principal detractor. No soy ingenua ni tiendo a presumir o esperar a priori la buena fe de todas las personas, sin embargo, me extrañó dicha reacción en alguien que constituía el privilegiado en una relación de amistad desigual.

Mi primo siempre estaba disponible para ayudar a sus amigos, ya sea resolviendo problemas, mediando en situaciones familiares y hasta sirviendo de agencia de empleos y/o de organismo de financiamiento. Él dejaba de atender asuntos personales para solucionar situaciones a requerimiento de sus amistades, asumía sus adversidades como propias, pagaba cuentas, mentía por ellos si era necesario y, curiosamente, nunca hacía reclamos ni alarde de sus acciones. Recuerdo que en una ocasión le comenté que me parecía injusto que sus amigos no le fueran recíprocos, pero dejé de insistir cuando noté que lo que más le importaba era que se pudiese contar con él y, a diferencia de Benedetti en “Hagamos un trato”, no pedía ni esperaba algo a cambio.

Hace pocos días, el más cercano de esos amigos aprovechó la primera oportunidad que se le presentó para dar la espalda a quien fue para él más que un hermano y, sin mucho esfuerzo, hoy constituye su principal enemigo. Yo, impresionada porque pensaba que lo menos que puede hacer un beneficiado es no lesionar la mano que incondicionalmente te ayuda y confundida porque había dado por sentado que la gratitud era un sentimiento lógico y natural, decidí utilizar el acontecimiento de mi primo, las experiencias de otros allegados y algunas situaciones personales recientes para reflexionar con mayor detenimiento sobre el tema y llegar a conclusiones nuevas y muy diferentes a las que, confieso que con cierta ligereza, anteriormente había asumido.

Primero, entendí que no es lo mismo dar gracias que ser agradecido. A veces las palabras de agradecimiento se expresan, y hasta favores se hacen, en virtud de una presunta reciprocidad simplemente para no lidiar con la carga de tener deudas de gratitud.

Por otro lado, comprendí que, aunque resulte una extraña paradoja, mucha gente no perdona al que es desprendido, altruista o demasiado servicial. Tal vez porque realza los defectos de algunos a quienes ayuda pues, por los contrastes, pone en evidencia a los mezquinos, oportunistas y aprovechados que, lamentablemente, constituyen una aplastante mayoría en ciertos círculos sociales.

Finalmente, me convencí de que la gratitud es uno de los sentimientos más exclusivos que existen; pocos tienen la calidad humana para permitirse experimentarlo sin remordimientos y menos aún dan cabida a la necesidad de demostrarlo a quienes lo merecen. Por tanto, rigurosos criterios de selectividad deben imponerse para que los tratamientos especiales sean únicamente concedidos a aquellos pocos que tienen la misma característica.

Le dije entonces a mi primo que no espere genuinos gestos de agradecimiento por parte de todo el mundo pues, a fin de cuentas, se requiere un buen joyero para reconocer una verdadera joya. Él de ninguna manera los esperaba. Como tampoco esperaba una traición que fue lo único que le quedó. Y tal vez la lección que le ha quedado sea tan fea que cambie su personalidad, o tal vez no; de lo que estoy segura es que a mí, sí me ha hecho reflexionar.

DILE NO AL MACHISTA Y VIVIDOR

Publicado en OH MAGAZINE en 16-2-08
Hace varias semanas escribí sobre una extraña combinación de hombres machistas y a las vez vividores que estaba proliferando en la República Dominicana. Imaginé que llamaría la atención de algunos lectores, por tratarse de un tema que no es usualmente tratado en artículos de periódico. No obstante, jamás pensé que generaría las respuestas que he recibido en mi correo electrónico, las reacciones de la gente que se encuentra conmigo y logra identificarme e incluso los comentarios sobre el tema realizados en programas interactivos de televisión. ,Reacciones todas con tantas similitudes y puntos en común, que me parecen sumamente preocupantes: por un lado, muchos hombres que alegan conocer otros que encajan en el perfil de machista y vividor establecido en el artículo en cuestión y, por otro lado, demasiadas mujeres que se identifican con las situaciones descritas y que dicen con pesar que han sido (algunas, al igual que yo, en más de una ocasión), víctimas de estos desechos sociales.

Me contó una lectora, por ejemplo, acerca de un novio que tuvo, el cual, cada vez que salían, la dejaba pasar sed. Se quejaba otra dama de aquel joven con el que salió varias veces y comenzó a sospechar sobre su personalidad la cuarta vez que en un mismo mes su tarjeta “no pasaba” en restaurantes lujosos que él elegía para llevarla a cenar. También un lector me escribió mortificado para averiguar si alguna de las anécdotas que conté en el artículo anterior involucraba a un amigo suyo, ya que, según él, su amigo es “un especialista en este tipo de comportamiento con las damas”. Hubo lectores que expresaron vergüenza por la mala fama que para ellos creaban muchos de sus congéneres y uno de ellos hasta admitió la tendencia, destacando que “la mayoría de nosotros (los hombres) hemos perdido con el pasar del tiempo el respeto y un tanto lo de caballero”.

Me impactó de manera particular la impresión de un señor muy admirable de nuestro país y padre además de varias hijas que él entiende se encuentran en edad casadera. Me comentaba que el artículo refleja preocupaciones que él tenía desde hace tiempo sobre el temor de que se esté gestando un grupo de “zánganos y aprovechados para perjuicio de ustedes (nosotras) las mujeres”.

Lo cierto es que lo absurdo de estas situaciones lleva a convertir el fenómeno casi en algo gracioso. No obstante, también causa algo de impotencia y cierta desesperanza frente a un creciente y exacerbado individualismo y un negativo cambio de actitud que se percibe en muchos hombres. Tal como me comentaba recientemente otro sorprendido, “el origen de la comedia a veces se encuentra en la tragedia”.

Para probar reacciones, decidí crear en Facebook un grupo virtual sobre el tema en cuestión que fuese de libre acceso para cualquier interesado en ser parte de él. Dos horas después, no sabía si reírme o llorar cuando me percaté de que ya tenía noventa miembros y unos cuantos comentarios que expresaban solidaridad con la protesta que el título del grupo implica. Por tales motivos, espero que sirva el nombre de dicho grupo como lema de inicio en nuestro país de una campaña pacífica pero lamentablemente necesaria y evidentemente muy apoyada: DILE NO AL MACHISTA Y VIVIDOR.

MACHISTA Y VIVIDOR

Publicado en OH MAGAZINE en 19-1-08
Ya sean vividores o muy vivos, los hombres que tratan de aprovecharse de las mujeres siempre han existido en todo el mundo.

Estoy impresionada, sin embargo, de la nueva clase que se está gestando en nuestro país, de los innovadores estilos que se están utilizando y de la inimaginable cantidad de adeptos que dicho movimiento ha conquistado en los últimos años.

Comencé a percatarme de ello cuando salí en varias oportunidades a cenar con un pretendiente. No entendía como alguien que me hacía invitaciones constantes podía al mismo tiempo ser tan conservador como para siempre elegir el lugar de la cena y hasta tomarse la libertad de seleccionar mi plato y, a la vez, tan liberal como para permitirme demasiadas veces pagar la cuenta. Hasta graciosa me parecía su caballerosidad selectiva que le hacía ser él quien llamara al camarero y, con mi tarjeta por supuesto, hiciese el ademán del pago para causar buenas impresiones.

Mi sorpresa fue aún mayor cuando conocí a un joven agradable al cual decidí aceptarle una invitación a almorzar. Cuando el camarero pregunta qué queremos tomar, él, sin consultarme, pide la carta de vinos alegando saber que a mí me gusta el tinto. Me pide que elija un vino que fuese específicamente manchego y, aunque traté de disuadirlo porque las únicas opciones que había en el lugar tenían un costo muy elevado, insistió en su petición. Todo marchó perfecto, la conversación amena y la compañía encantadora, hasta que llegó la cuenta. Al instante el joven sacó de la chaqueta una calculadora y varios comprobantes de una tarjeta. Luego de complejos cálculos me dijo lo siguiente: “En mi cuenta quedan sólo dos mil pesos. El vino es caro así que este almuerzo se salió de mi presupuesto. Por tanto, como tú elegiste el vino, tú lo pagas y yo pago la comida”. Luego de eso, cuando yo creía que nada podría impactarme más, el descarado me dice: “Si no te vas a comer lo que te queda, ponlo para llevar que mi hermana tiene hambre”.

Por las experiencias previas ya no me extrañó tanto aquel que llamó a su madre para que fuese a pagar las botellas que con mucho alarde y derroche brindaba a mis amigos. Tampoco me pareció completamente inusual aquel que llegó al bar en donde estaba compartiendo con una amiga, pidió una botella de vodka, se tomó la mitad él sólo, hizo que en el bar guardaran la otra mitad con su nombre y luego, en aras de ser un defensor de una mal llamada liberación femenina, pretendió que mi amiga y yo pagásemos la mitad de todo. Debo admitir en cambio que aún no digiero bien cómo a aquel amigo al que yo previamente le había brindado tres o cuatro veces en un fin de semana, en la quinta ocasión dividió la cuenta de una forma tal que ni un agente de impuestos internos hubiese hecho cálculos impositivos tan exactos en tan poco tiempo.

Repudio indiscutiblemente estas actitudes mezquinas y desvergonzadas. No obstante, debo reconocer a los dominicanos que forman parte del grupo descrito una ventaja que los hace superiores al resto de los aprovechados y mantenidos del mundo, y es que siguen teniendo actitudes tercermundistas de dominación del hombre sobre la mujer y permisividad a los deslices masculinos y, a la vez, importan ciertas malas costumbres del primer mundo que los hacen demostrar una penosa realidad: se puede ser machista y a la vez ser vividor.

MERCADO DE INMORALIDADES

Hace unos días alguien me hizo un chiste sin tener idea del impacto que el mismo causaría. Se trataba del hombre que al preguntarle a la esposa si le sería infiel con uno que le ofreciera un millón de dólares para esos fines ella responde que de eso no hay duda pero luego al preguntarle si le sería infiel con el mismo hombre por mil pesos ella dice: “Claro que no, ¿qué crees que soy?”, a lo que el esposo responde: “Lo que eres ya ha quedado claro, lo que está en discusión es el precio”.

En principio me resultó divertido y me sumé al coro de risas que reaccionaron al cuento. Sin embargo, cuando unos minutos más tarde recordé el tema, me provocó preocupación y hasta cierta tristeza llegar inevitablemente a la conclusión de que ello no era una situación inusual utilizada para hacer comedia sino, más bien, el reflejo de una sociedad en la que cada vez más personas están dispuestas a poner precio a cosas que por definición y naturaleza deberían ser entendidas como invaluables.

En el ámbito laboral hay demasiados ejemplos de compra y venta de conciencias y posiciones. Profesionales liberales que defienden intereses extranjeros y que luego se comprometen con antagónicos intereses nacionales por un cargo de Director de alguna asociación de renombre; abogados que gestan legislaciones que apasionadamente defienden y enarbolan como la panacea del Derecho dominicano hasta el día en que las mismas afectan las intenciones de un adinerado cliente; organizaciones de una mal llamada sociedad civil que convierten en el centro de su accionar labores orientadas a la defensa de un statu quo determinado hasta el momento en que el mismo atenta contra las necesidades del grupo bancario que las financia, entre otros.

En las relaciones personales es también palpable. Compañeros de trabajo que son amigos de toda la vida, capaces de la traición y el descrédito para ganar la competencia de un ascenso; mujeres dispuestas a asumir el rol de segunda a cambio de un carro o un apartamento de primera; hombres que dejan a la madre de sus hijos por la hija de algún poderoso que le garantice su prosperidad financiera con el menor esfuerzo, etc.

En el mundo de los partidos políticos es todavía más evidente porque se toman aún menos precauciones para guardar las formas. Jóvenes que prometen encarnar las transformaciones de ideas y de acciones que la modernidad requiere pero que se acomodan a un mas de lo mismo a cambio de cargos o prebendas; artistas que dicen ser apartidistas pero que declaran su compromiso con un candidato por recibir ciertas ayudas o favores; tránsfugas que entregan el alma militando una vida completa en un partido pero luego la venden fácilmente a la oposición por una jugosa contrapartida; dueños de medios que reconocen el esfuerzo de sus empleados pero los sacrifican sin reparo ante la solicitud de un alto funcionario por diferencias políticas, entre muchas otras cosas.

Lo peor del panorama descrito no es que la moral personal, la dignidad, la palabra, la honradez, los principios, los ideales y la seriedad de mucha gente se pueda comprar, sino, la indiferencia y hasta cierta complicidad de una sociedad que lo acepta sin cuestionamientos y que en ocasiones lo fomenta y lo aplaude.

En este mercado de inmoralidades no sólo hay vendedores y compradores, sino además, espectadores deseosos de ser parte del proceso, y hasta que no existan grupos de personas dispuestas a establecer sanciones morales a dichas prácticas, seguiremos viendo florecer sus ventas.